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INTERIOR | Quehué, un pueblo pampeano con empresas municipales
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[13/11 | 13:45 ] La comuna es dueña de una decena de pequeñas empresas, dicen que no son deficitarias, que le dan empleo a más de veinte pobladores y que incluso ayudan a aumentar los ingresos de dinero por la coparticipación.
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En Quehué no hay ningún Fidel ni mucho menos algún Raúl Castro que lo secunde. Pero la mayoría de las pequeñas empresas, casi como si fuera Cuba, están bajo control estatal: la municipalidad tiene estación de servicio, panadería, radio FM, mercado artesanal, gimnasio, heladería y fábrica de pastas.
Es viernes, hace calor y en las calles de la localidad el viento hace lo suyo para molestar a las gallinas, que no logran acomodar sus plumas. En este pueblo hay 500 habitantes, una reconocida Fiesta Pampeana de la Caza, uno, dos, tres, miles de caldenes, cientos de cazadores que siempre andan diciendo que matan ciervos colorados con enormes cornamentas de no se sabe cuántas puntas, y un intendente de sólo 31 años. Fernando Tuñón (UCR), el jefe comunal, explica que la municipalidad interviene para que la población tenga trabajo. "No podemos dejar a la gente en la calle", sostiene.
En la estación de servicio hay seis empleados. Como en todo comercio de cualquier pueblo de cualquier lugar del mundo, hay un perro. Y además está Marta Sleimam (55) y su sonrisa. "No hay diferencias por la ideología de cada uno. El que quiere trabajar, tiene trabajo", sentencia esta empleada administrativa.
Por este lado del mundo no es como en otras estaciones de servicio de ciudades con edificios de veinte pisos y aires de superadas. Es que acá las empleadas no están obligadas a usar calzas re-que-te-contra-ajustadas y a entregar bonos de sorteos de una radio. "Los pobladores sí o sí vienen igual a comprar combustible", dice Jimena Coronel, playera, de 23 años y mamá de Magalí, de siete meses. "Es la única estación de servicio a 35 kilómetros a la redonda y está abierta todos los días, de 7 a 22".
Ordenado.
Quehué -ubicado a 70 kilómetros de Santa Rosa y a 35 de General Acha- fue fundado el 7 de noviembre de 1896 por un tal Nazario Romero. Por acá parece que no es necesario andar haciendo publicidad para que no arrojen basura a la calle. Todo está limpio y ordenado. No cualquier pueblo puede presentar este pergamino: en los alrededores de la estación del ferrocarril -donde funciona un gimnasio y un taller de cerámica- el césped está corto.
Tuñón hace sólo seis meses que está al frente de la municipalidad, desde que el entonces intendente Néstor Righetti (UCR) asumió como prosecretario del Senado de la Nación. "La gestión de Righetti fue la que empezó con esto de la municipalización", explica. Pero ahora está profundizando esa política: la comuna ya compró un gimnasio con aparatos, pesas y todo eso que cualquier gimnasio debe tener.
- Tuñón, ¿por qué hay tanto intervención de la municipalidad? - En manos privadas no hay quien quiera agarrar estas pequeñas empresas, que para nosotros son grandes por la mano de obra que dan. Si no hubiese intervenido la municipalidad, tal vez estaría todo abandonado. Por ejemplo, antes el pan se traía de General Acha. Ahora es producido acá y se le da trabajo a vecinos de la localidad.
- ¿Dan déficit? - No, ninguna. Y además, nos ayudan en el cálculo de índice de coparticipación que recibimos de la provincia. Todo el dinero se rinde en la municipalidad y eso eleva el índice de coparticipación.
Pan.
Fernando Biancuti tiene 30 años y un título que se lo ha dado el trabajo de años: el de panadero. Junto a otros dos empleados más, todos los días elabora 65 kilos de pan, 10 docenas de facturas y no recuerda cuántas tortas y roscas.
Fernando desde que tenía 7 años anda entre bolsas de harina, hornos y masas. "Mi papá era panadero en Abramo y siempre estuve relacionado al tema", explica.
El pan lo venden en su propio local, atendido por Roxana Díaz. Pero también distribuyen sus productos en el albergue de la escuela, en despensas y en minimercados.
Los cuatro operarios del local tienen planes de empleo. "De la ganancia, el 70 por ciento es para ellos y el 30 para la comuna", dice el intendente. "Cuanto más trabajan, más ganan".
También hay incentivos similares en la estación de servicio. Los seis trabajadores atienden un servicompras. "Lo pusimos con un subsidio de la comuna. Lo que ganamos, es todo para nosotros", dice Marta, la de la sonrisa.
Más comunal.
En la misma cuadra de la panadería hay una fábrica de pastas y una heladería. Los tres locales los adquirió la comuna con un crédito otorgado por el gobierno nacional. La fábrica de pastas está a cargo de planes sociales. "Se compraron máquinas y trabajan tres jóvenes de la localidad. Venden fideos y otras pastas en el pueblo", explica el jefe comunal.
La heladería, en tanto, se abre de noviembre a febrero y está atendida por dos trabajadoras. El mercado artesanal, repleto de cuchillos y vasijas, está a cargo de otra mujer. Los principales clientes son los turistas extranjeros, que llegan a la región para capturar ciervos colorados, jabalíes y antílopes.
Los nombres.
Los chicos de la escuela han sido los encargados de ponerle nombre a los negocios comunales. Todo a través de un concurso. A la panadería la bautizaron como "Las Brasas"; la estación de servicio es "Petroquehué"; la radio municipal se llama "Huitrú"; la heladería "Las Delicias" y la fábrica de pastas "La esquina de las farolas". La comuna, siempre presente, le dio un premio a cada grupo de alumnos que ganó en el certamen. Tuñón ahora está gestionando otra incursión de la comuna. "Queremos organizar una liga intermunicipal de fútbol. Entrarían Anchorena, Rolón, Unanue, Maza...", se entusiasma.
Pero eso no es todo: hay un edificio restaurado, donado por la familia Sarasola, donde se inaugurará próximamente la Casa de la Cultura. Obviamente, municipal. Por esta zona, todo es Made In Quehué. |
| || Fuente: (La Arena) |
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